Para Yaoska Tijerino
En sus manos
LECTURA DE UNA VOZ REVELADORA
Emoción primigenia, búsqueda expresiva, logro experimental y, sobre todo, conciencia de mujer —asistida por la cultura— advierto en Treinta veces Isha: Compilación selectiva y auténtico recuento de Yaoska Tijerino durante trece años de vivencia poética.
En vías de evolución hacia la madurez definitiva, su voz se ha concretado en poemas centrípetos y centrífugos; "Las letras del paraíso" son un ejemplo de los primeros, aparte de constituir hallazgos admirables; "Las delicias", "Tío" e "Inés" figuran entre los segundos.
Yo me he alegrado mucho al encontrar y disfrutar la revelación de su voz. Que la siga proyectando y depurando le desea sinceramente,
Jorge Eduardo Arellano
Managua, 6 de Abril, 2010.
Yaoska Tijerino
Treinta veces Isha / Poesía reunida (1997-2009)
Un debut editorial de inusitado peso, tanto en el sentido físico –pues se trata de un volumen de 425 páginas – como estético, debido a la alta calidad de los poemas. Con este libro Yaoska Tijerino Espinosa (Managua, 1979) revela la solidez y la feracidad de su numen: virtudes que no se combinan con frecuencia.
Estudiosa de vocación, Tijerino traslada la carga de erudición a sus escritos, sin que por ello se vuelvan herméticos. El proceso mismo de la escritura es uno de los ejes –quizá el principal– de su existencia y su labor literaria. A veces sobre personas dadas a abismarse en la lectura se dice que tienen sangre de tinta; pues para Yaoska la tinta y la sangre se trasmutan con facilidad una en otra, por eso habla de su “carne adolorida y roja / remojada en palabras hechas vino”.
En Treinta veces Isha el enfoque de género está muy presente, si bien no se manifiesta en su faceta sociológica más obvia, como referirse, por ejemplo, al maltrato intrafamiliar o la maternidad forzada. Numerosos textos están sustentados en las reflexiones sobre la identidad genérica y la condición de mujer de la propia autora, inquiridas con audaz sofisticación.
El replanteamiento del mito fundacional de la caída se ha vuelto un tema frecuente en las letras nicas. Rubí Arana en su “Estudio sobre Eva”, del poemario Homenaje a la Tierra (Miami, EE.UU.: Proyecto II, 2008) presenta el consabido mordisco a la manzana como la prefiguración del reino de Atenea, diosa de la sabiduría y la victoria. Yaoska Tijerino, con una visión menos festiva, hace la misma escogencia. Su Eva/Isha prefiere “llorar la eternidad entera / entre espinas de actualización / que construirse un reino perfecto / entre inconscientes corderos”.
Helena Ramos